Quattrocento

Virgen y niño, obra de Domenico Veneziano.

El Quattrocento (término que en italiano significa cuatrocientos, por los años pertenecientes al siglo XV, es decir “los años 1400”) es uno de los períodos más importantes del panorama artístico europeo. Se sitúa a lo largo de todo el siglo XV, y es la primera fase del movimiento conocido como renacimiento.

Características

En esta época aparece la figura del artista-creador en detrimento del anonimato. Surge el taller del maestro, que es quien recibe los encargos de los clientes. Este hecho podría sindicarse como el nacimiento de la categoría de autor. El hombre es la obra más perfecta de Dios. Se pinta la figura humana independientemente de lo que represente.

Desde la perspectiva de nuestros cánones estéticos actuales, el arte que se crea en esta época es de mayor “calidad” con respecto al llamado Trecento. En este arte evolucionan técnicas de pintura, consiguiendo la perspectiva; en escultura se vuelve a la imitación de la clásica griega y romana, y con respecto a la arquitectura hay un retorno a las líneas del arte griego y romano. En general este arte es de líneas más puras que su predecesor europeo, el gótico, siendo de menor tamaño y simplicidad

Los máximos exponentes de esta época son:

Florencia, cuna del Renacimiento

Los Medicis, dinastía de mecenas y coleccionistas, permiten el desarrollo del renacimiento desde la ciudad de Florencia con su dinero y su poder.

  • Al cabo de la Caída de Constantinopla, sabios y artistas bizantinos huyen de los turcos otomanos y viajan hacia Italia para instalarse en las ricas ciudades-estado como Florencia o la “Serenísima República de Venecia“. También se cuentan los Estados Pontificios en esta dinámica. Cada potestad paga por obras de bellas artes con temas religiosos primordialmente.
  • La acumulación de riquezas en los burgos italianos a lo largo de la Edad Media debido a la situación privilegiada de la península itálica para las rutas comerciales del Mediterráneo posibilitó allí una abundancia de dinero y de información cultural. En ella está el origen de todo un movimiento a favor de los artes en la Península Itálica. Los Papas financian también el embellecimiento de la ciudad del Vaticano, como muestra la bóveda de la Capilla Sixtina.
  • Siendo parte de este proceso los talleres de maestros que enseñan a numerosos discípulos; los discípulos a veces pintan sus retratos, inaugurando una costumbre que continuará hasta épocas posteriores, como sucederá en el Baco de Caravaggio.
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